C A H E R O D A
CARACOLES de calidad
FICHA TECNICA
El CARACOL que se le ofrece, no es SILVESTRE es CRIADO EN INVERNADERO, tiene una alimentación especial a base de fibras (avena, germen de trigo, soya, alfalfa deshidratada, cascaron de huevo, entre otros) así mismo es completamente limpio de bacterias y seudomonas. SU TAMAÑO ES DE APROXIMADAMENTE 2 cm.
Del CARACOL se puede aprovechar la carne (como alimento), la Concha (como Calcio), y la Baba conocida técnicamente como helicina, (para hacer productos faciales ya que contiene alantoína, colágeno, elastina y ácido glicolico).
PROPIEDADES DE LA CARNE DE CARACOL
EL CARACOL merece una especial consideración según las modernas concepciones dietéticas. Los ácidos grasos poli saturados, que contiene la carne de CARACOL lo destacan como un alimento recomendado para dietas especiales, enfermos por diabetes y en casos de hipertrigliceridemia e hipercolesterolemia. El CARACOL es pobre en lípidos y puede ser consumido por personas afectadas por problemas hepáticos, arteriosclerosis, diabéticos, con problemas de obesidad, asmáticos, entre otros.
PROPIEDADES MEDICINALES DEL CARACOL
En la medicina antigua, el CARACOL gozaba de gran predicamento y se lo aplicaba para curar múltiples y variadas dolencias: ASMA, GOTA y HEMORRAGIA NASAL, entre otras afecciones. Algunas de estas creencias que nos llegan a través de los tiempos se han visto confirmadas en la actualidad.
En la farmacopea moderna, se utiliza la helicina, mezcla del mucílago del CARACOL con azúcar, que es empleada como pasta pectoral en las
Afecciones pulmonares.
EL CARACOL EN LA ANTIGÜEDAD
El aprecio por los CARACOLES es muy antiguo. Sabemos por diversos documentos que los griegos lo consumían y según Varron, los romanos construyeron el primer COCHLEARIUM (CARACOL DE JARDIN) en tiempos de Julio Cesar.
Se trataba de un edificio con instalaciones adecuadas para la cría y engorde de los CARACOLES. Por lo demás, al realizar excavaciones en algunos países, los arqueólogos han descubierto conchas en los lugares donde se asentaron los campamentos de las legiones romanas, principalmente en terrenos calcáreos, que son los que el CARACOL prefiere en particular, de ahí que en su concha este ejemplar contenga la mayor cantidad de CARBONATO DE CALCIO que es igualmente para su consumo.
En la antigüedad el CARACOL se consideraba un manjar delicado y lo mismo ocurría en la edad media, cuando se afirmaba que tal plato quedaba reservado a las mesas de los ricos.
En el año de 1678, Martín Lister anoto dos usos adicionales al CARACOL, al comprobar que el líquido obtenido punzando CARACOLES podía utilizarse con objeto de blanquear la cera para usos artísticos y también para fabricar cemento sólido cuando se mezclaba con la clara de huevo.
En el siglo XIX los CARACOLES estaban a la venta en varias ciudades de Inglaterra, los vidrieros de Newcastle hacían buen consumo en una fiesta anual, al menos hasta el año de 1880.
A partir de la edad moderna su empleo se extendió entre las clases más humildes y solo en Europa, en nuestro país no tenemos la cultura de probar este delicioso manjar y por lo tanto son muy pocos los que se deleitan con sus platillos.
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